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Ragnarök, el destino de los dioses

En el fin de los tiempos, tres inviernos de grandes luchas se sucederán en todo el mundo. Los hombres se enfrentarán a sus propios hermanos movidos por la codicia y sobrevendrá entonces un terrible invierno sobre el mundo que durará tres años más. Soplará un frío gélido y, desde todos los confines, descenderán tormentas de nieve que oscurecerán el cielo. 

Los lobos devorarán el sol y la luna y las estrellas caerán del cielo. Toda la tierra se estremecerá: las montañas se derrumbarán y el mar se volcará sobre la tierra, agitado por la serpiente de Midgard, que se revolcará con violencia y corromperá el aire y las aguas con su ponzoñoso veneno. Se soltará el barco Naglfar, construido con las uñas de los muertos, y es por ello, para no aumentar el tamaño de Naglfar, que los hombres deben morir con las uñas cortadas. El gigante Hrym lo conducirá, y será libre también Fenrir, el lobo hijo de Loki, el cual, echando fuego por los ojos y las fauces, devorará cuanto encuentre a su paso. Se quebrará entonces el cielo y descenderán cabalgando de la brecha los hijos de Muspel, el mundo del fuego, liderados por Surt. Envuelto en llamas, éste blandirá su espada, más brillante que el sol, y destruirá junto a los demás el puente Bifrost, que conduce al reino de los dioses. 

El lobo Fenrir. Manuscrito islandés del siglo XVI.
Entonces acudirán al llano de Vigrid el lobo Fenrir, la serpiente de Midgard, los hijos de Muspel y los gigantes de la escarcha, liderados éstos por Hrym, y también Loki, a quien le seguirán todos los hombres del infierno. Cuando esto suceda, Heimdal el blanco tocará con fuerza el cuerno Giallarhorn, despertarán los dioses y éstos se reunirán para deliberar. En busca de respuestas, Odín cabalgará a la fuente de Mimir, quien aconsejará a los dioses. Éstos se pondrán sus arreos de combate y llamarán a los guerreros caídos de Valhalla y Vingolf. El fresno Yggdrasil se tambaleará, y comenzará en aquel momento la batalla final de los dioses

El dios Loki. Manuscrito islandés
del siglo XVII.
Odín cabalgará el primero hacia el enemigo, armado con su yelmo de oro, su brillante cota y la lanza Gungnir. Se enfrentará al lobo Fenrir, y Thor estará a su lado luchando con la serpiente de Midgard. Frey luchará contra Surt y mantendrá con él un terrible combate, pero morirá, pues no tendrá consigo la espada que le dio a Skirnir. Se soltará entonces el perro Garm, un monstruo terrible, que se enfrentará a Tyr. Ambos se destruirán mutuamente en la batalla. Thor logrará dar muerte a la serpiente de Midgard, pero, abatido por su veneno, caerá muerto a tierra tras dar nueve pasos. El lobo Fenrir devorará entonces a Odín. Vidar correrá a enfrentarse a la bestia y, pisando su mandíbula inferior, cogerá la superior y le abrirá la boca hasta desgarrársela y matarlo. En el pie con que pisará la mandíbula de Fenrir llevará un zapato hecho con los picos que los hombres recortan de sus sandalias para dejar al descubierto los dedos y el talón. Es por eso, para ayudar a los dioses en su batalla, que los hombres deben apartar esos picos. Loki se enfrantará a Heimdal y ambos se matarán el uno al otro. Nadie acabará con Surt, que lanzará su fuego sobre la tierra y abrasará el mundo entero. 

La batalla de los dioses, por Friedrich
Wilhelm Heine, 1882. 
Pero en el futuro la tierra emergerá de nuevo de entre las aguas, verde y hermosa, y el sol tendrá una hija, Alfrodul, quien traerá otra vez la luz al mundo. Vidar y Vali, que sobrevivieron a la batalla de los dioses, vivirán en el campo de Idi, donde antes estuvo Asgard. Llegarán allí los hijos de Thor, Modi y Magni, que blandirán su martillo, Mjiollnir, y Balder y Hod regresarán del infierno. El hombre volverá a poblar la tierra finalmente, pues en el bosque de Hoddmimir se ocultó del fuego de Surt una pareja de humanos, Lif y Liftrasir, quienes engendrarán a una numerosa descendencia. 


Fuente:
STÚRLUSON, S. (2012): Edda Menor. Lerate, L. (Trad.). Madrid. Alianza Editorial. 

El dios Thor y las pruebas de Utgardaloki

En una ocasión, el poderoso Thor viajó a Jotunheim, la tierra de los malvados gigantes, junto a Loki y sus dos jóvenes sirvientes, Tialfi y Roskva. En el camino, al ponerse el sol más allá del bosque, Thor y sus compañeros de viaje decidieron pasar la noche en una extraña cabaña que encontraron entre los árboles. Cuando amaneció, al abandonar la cabaña, Thor y sus compañeros se encontraron con un gigante llamado Skrymir. Tras presentarse, Skrymir recogió la cabaña y se la ajustó en una de sus manos, pues la cabaña era en realidad uno de sus guantes.

Thor y sus compañeros viajaron junto a Skrymir durante todo el día y, al caer la noche de nuevo, hicieron un alto en el camino para dormir y descansar. Thor no pudo conciliar el sueño, pues los atronadores ronquidos del gigante Skrymir se lo impedían. Así pues, el dios tomó su martillo y golpeó el cráneo del gigante con todas sus fuerzas. No obstante, Skrymir no sufrió daño alguno y siguió durmiendo como si no hubiera ocurrido nada.

A la mañana siguiente, Skrymir y Thor marcharon por caminos diferentes. Thor y sus compañeros prosiguieron la marcha y caminaron hasta el mediodía. Entonces se encontraron con la fortaleza de Utgard, la cual era tan alta que los viajeros tuvieron que alzar la vista hacia el cielo para alcanzar a ver su parte superior. Asombrados, Thor y sus compañeros cruzaron la entrada de la fortaleza, y entonces descubrieron que ésta estaba habitada por gigantes.

Los viajeros se presentaron ante Utgardaloki, señor de Utgard, quien no los recibió con cortesía, sino que se burló de ellos y los retó a competir en pruebas imposibles para humillarlos. En la primera prueba, Loki compitió contra el gigante llamado Logi. Ambos se sentaron en el centro de la sala de Utgardaloki y comenzaron a comer del mismo cuenco. Utgardaloki estableció que el primero que vaciara su mitad del plato sería el ganador de la prueba. Loki y Logi consiguieron terminar al mismo tiempo. Sin embargo, mientras que Loki sólo había tragado comida, el gigante Logi había engullido también la madera del cuenco. Así pues, Loki perdió la primera de las pruebas. La segunda prueba de Utgardaloki consistía en una carrera. Tialfi, sirviente de Thor, se ofreció voluntario para competir contra Hugi. Éste, aunque apenas era un niño, alcanzó la meta cuando Tialfi aún no había llegado ni a la mitad de la pista. De este modo, Tialfi perdió la segunda prueba.

La siguiente prueba consistía en apurar de un solo trago el contenido de un enorme cuerno lleno de bebida. Confiado, Thor, el mejor bebedor del grupo, tomó el cuerno y bebió hasta quedarse sin aliento. Sin embargo, el nivel de la bebida apenas se había alejado del borde del cuerno, por lo que los gigantes de Utgard se rieron de él. Avergonzado, Thor accedió a participar en otra prueba con la esperanza de superarla y compensar así las anteriores derrotas. Pero cuando Utgardaloki le pidió que levantara un enorme gato gris, éste arqueó el lomo y se elevó tan alto que Thor no pudo alcanzarlo. Enfurecido, Thor desafió a los gigantes a luchar contra él, pero Utgardaloki, que deseaba humillar aún más a los viajeros, pidió a su anciana madre que se enfrentara al dios. Así pues, Thor se enfrentó a la madre del rey de los gigantes, pero no pudo reducirla. Por el contrario, al caer la noche, tras un violento combate, fue la anciana quien logró inmovilizar y tumbar a Thor.

A la mañana siguiente, avergonzados, Thor y los demás se prepararon para abandonar la fortaleza de Utgard. Sin embargo, antes de que Thor regresara a Asgard, hogar de los Aesir, Utgardaloki se dirigió a él. El gigante confesó a Thor y sus compañeros que los había puesto a prueba para averiguar si Utgard corría peligro debido a su famosa fuerza y sus habilidades. Para ello, el rey de los gigantes les había nublado la vista utilizando poderosos encantamientos.

En realidad, el gigante Skrymir había resistido el golpe del martillo porque Thor, confundido, había golpeado en su lugar la roca de una montaña. Su golpe había sido tan fuerte que, de hecho, logró abrir un enorme barranco que cruzaba la montaña. Si Logi había podido devorar el cuenco y su contenido, esto se debía a que en realidad no era un gigante, sino el propio fuego. Del mismo modo, Hugi había sido más veloz que Tialfi porque no se trataba de un niño de verdad, sino el veloz pensamiento de Utgardaloki. El extremo del largo cuerno del que había bebido Thor se hundía en el mar, y por ello el dios no pudo vaciarlo. No obstante, tras beber Thor, descendió el nivel de todos los mares. El gato gris no era un gato en realidad, sino la enorme serpiente de Midgard, la cual rodea el mundo con sus descomunales anillos. Intentando alcanzarla, Thor se había elevado hasta el mismo cielo como ningún gigante podría haber hecho. Finalmente, Utgardaloki reveló que su anciana madre se trataba en realidad la propia vejez. Nadie había logrado jamás ofrecer resistencia a la vejez, pero Thor consiguió resistir en el combate hasta que el sol se puso. Ahora que Utgardaloki conocía el peligro que corría su fuerte, lo hizo desaparecer para que Thor no regresara nunca a él. Tras escuchar las palabras del gigante y ver desaparecer la fortaleza de Utgard, furioso por los engaños de Utgardaloki, Thor levantó su martillo y fue a golpearle, pero entonces el gigante desapareció también ante sus ojos y los dioses jamás volvieron a encontrarlo.


Fuente:
Snorri Sturluson, Edda Menor.
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viernes, 20 de junio de 2014

Ragnarök, el destino de los dioses

En el fin de los tiempos, tres inviernos de grandes luchas se sucederán en todo el mundo. Los hombres se enfrentarán a sus propios hermanos movidos por la codicia y sobrevendrá entonces un terrible invierno sobre el mundo que durará tres años más. Soplará un frío gélido y, desde todos los confines, descenderán tormentas de nieve que oscurecerán el cielo. 

Los lobos devorarán el sol y la luna y las estrellas caerán del cielo. Toda la tierra se estremecerá: las montañas se derrumbarán y el mar se volcará sobre la tierra, agitado por la serpiente de Midgard, que se revolcará con violencia y corromperá el aire y las aguas con su ponzoñoso veneno. Se soltará el barco Naglfar, construido con las uñas de los muertos, y es por ello, para no aumentar el tamaño de Naglfar, que los hombres deben morir con las uñas cortadas. El gigante Hrym lo conducirá, y será libre también Fenrir, el lobo hijo de Loki, el cual, echando fuego por los ojos y las fauces, devorará cuanto encuentre a su paso. Se quebrará entonces el cielo y descenderán cabalgando de la brecha los hijos de Muspel, el mundo del fuego, liderados por Surt. Envuelto en llamas, éste blandirá su espada, más brillante que el sol, y destruirá junto a los demás el puente Bifrost, que conduce al reino de los dioses. 

El lobo Fenrir. Manuscrito islandés del siglo XVI.
Entonces acudirán al llano de Vigrid el lobo Fenrir, la serpiente de Midgard, los hijos de Muspel y los gigantes de la escarcha, liderados éstos por Hrym, y también Loki, a quien le seguirán todos los hombres del infierno. Cuando esto suceda, Heimdal el blanco tocará con fuerza el cuerno Giallarhorn, despertarán los dioses y éstos se reunirán para deliberar. En busca de respuestas, Odín cabalgará a la fuente de Mimir, quien aconsejará a los dioses. Éstos se pondrán sus arreos de combate y llamarán a los guerreros caídos de Valhalla y Vingolf. El fresno Yggdrasil se tambaleará, y comenzará en aquel momento la batalla final de los dioses

El dios Loki. Manuscrito islandés
del siglo XVII.
Odín cabalgará el primero hacia el enemigo, armado con su yelmo de oro, su brillante cota y la lanza Gungnir. Se enfrentará al lobo Fenrir, y Thor estará a su lado luchando con la serpiente de Midgard. Frey luchará contra Surt y mantendrá con él un terrible combate, pero morirá, pues no tendrá consigo la espada que le dio a Skirnir. Se soltará entonces el perro Garm, un monstruo terrible, que se enfrentará a Tyr. Ambos se destruirán mutuamente en la batalla. Thor logrará dar muerte a la serpiente de Midgard, pero, abatido por su veneno, caerá muerto a tierra tras dar nueve pasos. El lobo Fenrir devorará entonces a Odín. Vidar correrá a enfrentarse a la bestia y, pisando su mandíbula inferior, cogerá la superior y le abrirá la boca hasta desgarrársela y matarlo. En el pie con que pisará la mandíbula de Fenrir llevará un zapato hecho con los picos que los hombres recortan de sus sandalias para dejar al descubierto los dedos y el talón. Es por eso, para ayudar a los dioses en su batalla, que los hombres deben apartar esos picos. Loki se enfrantará a Heimdal y ambos se matarán el uno al otro. Nadie acabará con Surt, que lanzará su fuego sobre la tierra y abrasará el mundo entero. 

La batalla de los dioses, por Friedrich
Wilhelm Heine, 1882. 
Pero en el futuro la tierra emergerá de nuevo de entre las aguas, verde y hermosa, y el sol tendrá una hija, Alfrodul, quien traerá otra vez la luz al mundo. Vidar y Vali, que sobrevivieron a la batalla de los dioses, vivirán en el campo de Idi, donde antes estuvo Asgard. Llegarán allí los hijos de Thor, Modi y Magni, que blandirán su martillo, Mjiollnir, y Balder y Hod regresarán del infierno. El hombre volverá a poblar la tierra finalmente, pues en el bosque de Hoddmimir se ocultó del fuego de Surt una pareja de humanos, Lif y Liftrasir, quienes engendrarán a una numerosa descendencia. 


Fuente:
STÚRLUSON, S. (2012): Edda Menor. Lerate, L. (Trad.). Madrid. Alianza Editorial. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

El dios Thor y las pruebas de Utgardaloki

En una ocasión, el poderoso Thor viajó a Jotunheim, la tierra de los malvados gigantes, junto a Loki y sus dos jóvenes sirvientes, Tialfi y Roskva. En el camino, al ponerse el sol más allá del bosque, Thor y sus compañeros de viaje decidieron pasar la noche en una extraña cabaña que encontraron entre los árboles. Cuando amaneció, al abandonar la cabaña, Thor y sus compañeros se encontraron con un gigante llamado Skrymir. Tras presentarse, Skrymir recogió la cabaña y se la ajustó en una de sus manos, pues la cabaña era en realidad uno de sus guantes.

Thor y sus compañeros viajaron junto a Skrymir durante todo el día y, al caer la noche de nuevo, hicieron un alto en el camino para dormir y descansar. Thor no pudo conciliar el sueño, pues los atronadores ronquidos del gigante Skrymir se lo impedían. Así pues, el dios tomó su martillo y golpeó el cráneo del gigante con todas sus fuerzas. No obstante, Skrymir no sufrió daño alguno y siguió durmiendo como si no hubiera ocurrido nada.

A la mañana siguiente, Skrymir y Thor marcharon por caminos diferentes. Thor y sus compañeros prosiguieron la marcha y caminaron hasta el mediodía. Entonces se encontraron con la fortaleza de Utgard, la cual era tan alta que los viajeros tuvieron que alzar la vista hacia el cielo para alcanzar a ver su parte superior. Asombrados, Thor y sus compañeros cruzaron la entrada de la fortaleza, y entonces descubrieron que ésta estaba habitada por gigantes.

Los viajeros se presentaron ante Utgardaloki, señor de Utgard, quien no los recibió con cortesía, sino que se burló de ellos y los retó a competir en pruebas imposibles para humillarlos. En la primera prueba, Loki compitió contra el gigante llamado Logi. Ambos se sentaron en el centro de la sala de Utgardaloki y comenzaron a comer del mismo cuenco. Utgardaloki estableció que el primero que vaciara su mitad del plato sería el ganador de la prueba. Loki y Logi consiguieron terminar al mismo tiempo. Sin embargo, mientras que Loki sólo había tragado comida, el gigante Logi había engullido también la madera del cuenco. Así pues, Loki perdió la primera de las pruebas. La segunda prueba de Utgardaloki consistía en una carrera. Tialfi, sirviente de Thor, se ofreció voluntario para competir contra Hugi. Éste, aunque apenas era un niño, alcanzó la meta cuando Tialfi aún no había llegado ni a la mitad de la pista. De este modo, Tialfi perdió la segunda prueba.

La siguiente prueba consistía en apurar de un solo trago el contenido de un enorme cuerno lleno de bebida. Confiado, Thor, el mejor bebedor del grupo, tomó el cuerno y bebió hasta quedarse sin aliento. Sin embargo, el nivel de la bebida apenas se había alejado del borde del cuerno, por lo que los gigantes de Utgard se rieron de él. Avergonzado, Thor accedió a participar en otra prueba con la esperanza de superarla y compensar así las anteriores derrotas. Pero cuando Utgardaloki le pidió que levantara un enorme gato gris, éste arqueó el lomo y se elevó tan alto que Thor no pudo alcanzarlo. Enfurecido, Thor desafió a los gigantes a luchar contra él, pero Utgardaloki, que deseaba humillar aún más a los viajeros, pidió a su anciana madre que se enfrentara al dios. Así pues, Thor se enfrentó a la madre del rey de los gigantes, pero no pudo reducirla. Por el contrario, al caer la noche, tras un violento combate, fue la anciana quien logró inmovilizar y tumbar a Thor.

A la mañana siguiente, avergonzados, Thor y los demás se prepararon para abandonar la fortaleza de Utgard. Sin embargo, antes de que Thor regresara a Asgard, hogar de los Aesir, Utgardaloki se dirigió a él. El gigante confesó a Thor y sus compañeros que los había puesto a prueba para averiguar si Utgard corría peligro debido a su famosa fuerza y sus habilidades. Para ello, el rey de los gigantes les había nublado la vista utilizando poderosos encantamientos.

En realidad, el gigante Skrymir había resistido el golpe del martillo porque Thor, confundido, había golpeado en su lugar la roca de una montaña. Su golpe había sido tan fuerte que, de hecho, logró abrir un enorme barranco que cruzaba la montaña. Si Logi había podido devorar el cuenco y su contenido, esto se debía a que en realidad no era un gigante, sino el propio fuego. Del mismo modo, Hugi había sido más veloz que Tialfi porque no se trataba de un niño de verdad, sino el veloz pensamiento de Utgardaloki. El extremo del largo cuerno del que había bebido Thor se hundía en el mar, y por ello el dios no pudo vaciarlo. No obstante, tras beber Thor, descendió el nivel de todos los mares. El gato gris no era un gato en realidad, sino la enorme serpiente de Midgard, la cual rodea el mundo con sus descomunales anillos. Intentando alcanzarla, Thor se había elevado hasta el mismo cielo como ningún gigante podría haber hecho. Finalmente, Utgardaloki reveló que su anciana madre se trataba en realidad la propia vejez. Nadie había logrado jamás ofrecer resistencia a la vejez, pero Thor consiguió resistir en el combate hasta que el sol se puso. Ahora que Utgardaloki conocía el peligro que corría su fuerte, lo hizo desaparecer para que Thor no regresara nunca a él. Tras escuchar las palabras del gigante y ver desaparecer la fortaleza de Utgard, furioso por los engaños de Utgardaloki, Thor levantó su martillo y fue a golpearle, pero entonces el gigante desapareció también ante sus ojos y los dioses jamás volvieron a encontrarlo.


Fuente:
Snorri Sturluson, Edda Menor.